¿Qué es el coaching para abogados o coaching jurídico?

El coaching es una disciplina que ayuda a aumentar resultados.

Se aplica en los despachos para desarrollar habilidades de liderazgo. Para hacer que “las cosas pasen”. Y en lo personal, como filosofía de vida.

Es un enfoque para abogados que busquen superarse, que busquen brillar.

¿Cuáles son los motivos por los cuales un abogado visita a un coach?

Uno de los motivos más frecuentes por el que un abogado visita a un coach es por las diferencias de enfoque entre los distintos socios que componen el despacho.

Es habitual que cuando varios letrados deciden emprender juntos una marca, lo hagan para compartir nombre comercial, local y gastos comunes. Pero mantienen una independencia en cuanto al desarrollo de la actividad. Es decir, buscan sinergia profesional y complementar especialidades como civil y laboral, o mercantil y fiscal. No obstante cada letrado conserva total independencia en cuanto a gestión de cartera y marca personal.

Esta circunstancia lleva a diferencias de criterio a la hora de tomar decisiones como realizar una inversión de inmovilizado. No hay uniformidad en el modo de trabajar, por ejemplo en cuanto a la política de respuesta a correos o gastos en publicidad digital o enfoque en redes sociales. Hay abogados que vienen al despacho del coach con un desgaste emocional importante porque sienten que llevan el peso del despacho ellos solos.

La gestión de un despacho con varias marcas personales distintas es caldo de cultivo de diferencias entre los titulares que pueden ir mermando con el tiempo las relaciones entre los socios del despacho.

Otro motivo de acudir a coaching es por falta de motivación con la profesión.

«La única manera de hacer un trabajo genial es amar lo que haces. Si no lo has encontrado, sigue buscando. No te detengas. Al igual que con todos los asuntos del corazón, lo sabrás cuando lo encuentres». Steve Jobs.

La causa puede ser diversa. Hay letrados que  trabajan sobre los asuntos del despacho como un socio más, pero no participan como miembros del mismo y no se sienten valorados. Ello les lleva a sufrir cierta frustración que les hace en ocasiones plantearse su vocación como letrados.

 

El estrés laboral es una causa frecuente tanto en los despachos unipersonales como en las grandes firmas.

Hay socios de grandes despachos que sienten soledad ante la labor comercial que realizan para todos los miembros del bufete, lo que les carga con la responsabilidad de la facturación del despacho en global. Esto les genera un estrés importante.

Gestión del tiempo y conciliación.

La falta de conciliación familiar por los horarios interminables y la exigencia de estar casi de forma permanente a disposición del cliente, es una presión que los letrados acusan.

Discriminación por razón de género

También hay que decir que la discriminación por razón de género, es tristemente una realidad que soportan muchas letradas que acuden a las sesiones de coaching, y ven como no son tenidas en cuenta como líderes, teniendo que demostrar competencias que sí se les  presupone a sus compañeros varones.

 

Coaching en positivo

Coaching para aumentar competencias de liderazgo.

Sin embargo, no todos los motivos para realizar coaching son para gestionar una situación negativa.

A menudo los profesionales del derecho requieren los servicios de coaching para aumentar competencias. Quieren mejorar sus habilidades de liderazgo. Aprender a dirigir un equipo, si lo tienen, y en caso contrario, dirigir su propio despacho, como si se tratase de una empresa, que por cierto, lo es. Gestionar sus emociones, conectar con el cliente, o sentirse mejor con uno mismo.

Son conscientes de que comercialmente y en nuestra época más que nunca, ser bueno no es suficiente sino que hay que buscar la diferenciación. Es importante buscar aquel «océano azul» en el que no hay competencia o ésta es menor ya sea en cuanto a materia, como en cuanto a modus operandi, o en cuanto a marca personal.

La marca personal es el traje que llevas puesto las 24 horas del día, lo que vendes. Y tiene que estar en coherencia con lo que quieres ser.

 

¿Cuánto dura un proceso de coaching?

El proceso de coaching se compone de tres partes: Sesiones, trabajo personal y feedback.

Las sesiones tienen una duración de una hora. Su frecuencia es semanal o quincenal según el acuerdo al que lleguen en la sesión de diagnóstico el coach y el cliente. En ellas se fijan los objetivos a conseguir, definiendo con precisión el punto inicial, la meta, y el camino.

Sin embargo, al tratarse de un método dinámico, el proceso no se limita a las sesiones.

El coaching es acción.

Se trabaja con una herramienta llamada “planes de acción” de ejecución normalmente diaria para interiorizar las nuevas competencias y adquirir los hábitos necesarios.

De esta forma, el coach asigna un trabajo personal pequeño pero constante, sobre el cual el cliente tendrá que trabajar para desbloquear el conflicto. La persona contará con la motivación del coach en todo momento. No olvidemos que la traducción de “coach” es “entrenador”. Que el cliente se sienta apoyado es intrínseco al proceso de coaching.

Entre las sesiones, y como tercera parte del proceso, se realiza un feedback en el que el coach realiza un seguimiento de su trabajo personal, y el cliente informa a este de su evolución.

La duración media de un proceso de coaching está entre 3 y 6 meses, sin perjuicio de que a petición del cliente, se instaure un coaching mensual a largo plazo, como elemento motivador en su día a día.