Compartimos nuestro artículo publicado en la revista Consejos de tu Farmacéutico, número de primavera 2019:

¿Comprarías tu propio producto? ¿Acudirías a ti mismo como profesional?

La faceta comercial constituye a menudo una asignatura pendiente para aquellos profesionales que no nos dedicamos a la venta. La buena noticia es que para vender, no hay que ser vendedor, sino buen profesional. Te contamos cómo lograrlo:

  1. QUE EL CLIENTE TENGA CONFIANZA CIEGA EN TI. El prestigio de un profesional se basa en generar confianza. Esto se traduce en querer en todo momento lo mejor para el cliente y paciente. De esta forma, poniendo el foco en dar el mejor servicio, procuramos el bien para nuestra farmacia.
  2. FIDELIDAD A TUS VALORES COMO PROFESIONAL. Reflexiona sobre los valores en su conjunto, a saber: Servicio, profesionalidad, puntualidad, alegría…. Es una lista ilimitada, pero elije solo tres de ellos. Esos son los valores de cabecera de tu farmacia. Todos los actos tuyos y de tu equipo han de reproducir dichos valores y el cliente debe percibirlos. De esta manera harás branding y estarás posicionándote en el mercado.
  3. UN CONOCIMIENTO SOBRESALIENTE DE TODOS TUS PRODUCTOS. La mejor manera de vender es conociendo a la perfección nuestros productos. El farmacéutico es el profesional del medicamento. Tenemos una rebotica llena de productos que los pacientes necesitan. Ofrezcámoslos. Estamos para eso.
  4. UNA MAESTRÍA EN TU PROFESIÓN Y SER EXCELENTE EN UN CAMPO. En nuestro siglo, no basta con ser bueno en lo que hacemos. Hemos de ser excelentes. Un profesional experto es un profesional que brilla. La especialización te ayuda en cuanto a que te hace único conocedor de una materia concreta.
  5. CUMPLIR UNA FUNCIÓN EN LA SOCIEDAD. Esto que suena quizás teórico no lo es tanto. Si no tenemos una función, una necesidad que cubrir, nuestro negocio no sobrevivirá. El farmacéutico es el primer eslabón de la cadena sanitaria, que conoce al paciente y que está para otorgarle consejo sanitario. Hagámosle saber que estamos para ayudarle e insistamos en que nos hable sobre su salud.
  6. LA MEJOR PUBLICIDAD ERES TÚ MISMO. Cuando alguien es apasionado de algo, su lenguaje verbal y no verbal está lleno de energía, de entusiasmo y resulta imposible no comunicar las virtudes de lo que hace. Nada hay más atractivo para los demás que ver cómo alguien disfruta con lo que hace o con lo que tiene. Recuerda que tú eres tu mejor tarjeta de visita.

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