En otras ocasiones hemos hablado de la eficacia del coaching como método de resolución de conflictos de pareja y para la superación dificultades familiares, pero cuando la decisión de la ruptura ya está tomada o la misma pareja carece de voluntad para solucionar sus problemas, la mediación familiar entra en escena como sistema de apoyo durante el proceso de divorcio. Así, la vida de todos los miembros de la familia continuará con normalidad y bienestar, sobre todo, cuando hay menores involucrados.

En ocasiones, la situación es tal que los valores y actitudes de cada uno son irreconciliables, o los sentimientos han cambiado de forma irrevocable y se plantea directamente una separación o divorcio. Ante esta circunstancia, nos preguntamos qué podemos recomendar ¿una separación judicial o una mediación?

Como profesionales del coaching y del desarrollo emocional, buscamos el bienestar de nuestros clientes y de sus hijos durante el proceso de separación. Las personas que se hallan ante una ruptura, se encuentran inmersas en un bloqueo emocional de tal calibre que les hace imposible plantearse preguntas más allá de la propia sentencia de divorcio.

Uno de nuestros objetivos es cuidar y proteger emocionalmente a toda la familia, asegurarnos de su continuidad conciliadora, buscando su máximo bienestar una vez que el proceso haya acabado. Para ello, la metodología del coaching basada en las “preguntas poderosas” será clave para que nuestro cliente se plantee su futuro y el de sus hijos.

Evidentemente este método, basado en las emociones y en las características personales de cada miembro de la familia, es del todo incompatible con la frialdad de un juzgado y el colapso judicial de nuestras instituciones.

¿En qué consiste la mediación familiar y de pareja?

La mediación familiar ayuda a gestionar las emociones de todos los involucrados en el conflicto. De esta manera, se eliminan los pensamientos tóxicos, las inquietudes y la presión que abraza a toda la familia.

En cuanto al desarrollo de la mediación, se establece una sesión informativa gratuita donde se planteará el conflicto, los objetivos a trabajar y, las inquietudes del cliente. La mediación suele tener una duración que oscila en torno a 3 y 6 sesiones de 1 hora, pudiendo establecerse sesiones individuales. El acuerdo de mediación, elevado a público por notario, tiene plenos efectos del mismo modo que una sentencia judicial.

Desde Instituto de Coaching queremos animarte a que te permitas mirar el conflicto desde otra perspectiva, a poner el foco en los resultados. Te esperamos para comenzar el proceso de mediación y evitar a tu familia vivir el duro proceso judicial.