En un país en el que la cifra de divorcios no para de crecer, existe también un número creciente de parejas que se plantea plasmar por escrito un acuerdo de separación privada o “de hecho” es decir, sin trámites judiciales. Esta circunstancia familiar puede, en algunos casos, ser desconocida por el entorno de la pareja, incluso por los propios hijos.

Las causas que llevan a una pareja a regular una separación en privado son varias:

  1. El miedo a judicializar el futuro de la familia. Comienza en la sociedad a calar el mensaje de que la justicia, por los largos procesos y por las soluciones poco satisfactorias para los interesados no cumplirá las expectativas de la ex pareja.
  2. Las voces de los jueces como las que alertan que “hay que desjudicializar el conflicto familiar” en palabras del juez Ortuño o “los jueces dictamos sentencias, no hacemos milagros”, como recuerda el juez Utrera, en la “Guía para un buen divorcio”, nos recuerdan que no es lógico acudir a los tribunales para muchos asuntos domésticos, que por otra parte son de vital importancia para cualquier familia.
  3. La temporalidad, como medida ante un conflicto que la pareja sufre, en el que se prioriza el bienestar personal y de los hijos, ya sea con vistas a una futura reconciliación o como fase previa a una ruptura definitiva.
  4. Proteger la estabilidad psíquico-emocional de los hijos, en la creencia de que una separación de hecho constituirá una medida más llevadera para los hijos, que pueden incluso ignorar la verdadera relación que tienen sus padres entre ellos.

Sean las causas que sean las que motiven la separación privada, es de señalar que en el momento previo a la separación es crucial regular cómo será la vida futura de los ex cónyuges y de los hijos. En este sentido, se ha comprobado que el modus temporis en el que la pareja toma la decisión, la forma de comunicarlo, el control de las emociones, la orientación a los resultados que se quieran conseguir, en definitiva, una gestión correcta emocional, son decisivos para los términos en que ésta se desarrollara, y que por el contrario, una mala gestión en los momentos previos a la separación, acarrearán consecuencias nefastas para toda la vida.

El Proceso SER®, una separación para el siglo XXI

El Proceso SER®  ha sido creado por abogados especialistas en coaching e inteligencia emocional con la finalidad de :

  1. Proteger la estabilidad emocional de las personas hayan tomado o estén tomando la decisión de separarse.
  2. Dotar a las personas de herramientas para gestionar sus emociones y ser capaces de razonar con claridad acerca del momento en el que se encuentran y de los objetivos que pretenden conseguir.
  3. Conseguir que los hijos puedan seguir disfrutando de la vida familiar sin que sufran una separación traumática.
  4. Plasmar en un documento privado de eficacia jurídica los términos por los que se regirá la familia: Régimen económico, custodia, visitas y todos aquellos puntos que sean importantes para la pareja, ya sea de índole económica, personal o emocional.
  5. Sentar las bases de una relación pacífica en caso de que la separación judicial o divorcio llegue a producirse en el futuro.

¿Cuál es el método?

                Los abogados del Proceso SER® cambian las reuniones con los clientes por sesiones. Estas sesiones, de una hora de duración, son confidenciales y totalmente personalizadas, en ellas se escucha al cliente, sus dudas, sus miedos, y se va dando forma jurídica. La finalidad es el bienestar de todos los miembros de la familia y que los hijos sigan disfrutando de las mismas costumbres y rutinas con ambos cónyuges. Una naturalidad que es posible al ser fruto de un consenso bien estructurado.

Patricia Tudó

Abogada y CEO de Instituto de Coaching, especialistas en coaching jurídico.

Avda. República Argentina nº24, 2ª planta. 41011 Sevilla.

Teléfonos: 954 45 11 13 – 625 390 391