La vuelta al cole es sinónimo de rutina, deberes, entre semana con mamá y, si no hay custodia compartida, cada dos fines de semana con papá. El divorcio es una realidad que puede romper su infancia y estabilidad emocional, si el convenio regulador no contiene determinados detalles.

La personalidad de un niño puede verse mermada por las señales de su entorno. Sus emociones, sentimientos e incluso sus momentos de felicidad tienen como centro a sus padres, y un divorcio que él no comprende, puede llegar a hacerle sentir culpable, lo cual añade más dolor a este hecho de por sí traumático.

En nuestras sesiones de coaching de familia nos encontramos con testimonios como “hecho tanto de menos a mi padre que no lo puedo soportar“, “se divorcian por mi culpa, si me hubiera portado bien, no lo habrían hecho” o “hablan mal el uno del otro e intentan convencerme, yo los quiero a los dos“. Son respuestas verídicas que reflejan la dureza de un divorcio para un niño y son sobrecogedoras.

¿Cómo podemos evitar una situación conflictiva durante el divorcio?

Estamos convencidos de que muchos padres desconocen el sistema de mediación como alternativa a la judicial. Una vía que minimiza las consecuencias traumáticas del divorcio sobre los hijos e incluso sobre la pareja.

¿En qué consiste realmente la mediación familiar en situaciones de divorcio?

Los adultos, movidos por el dolor y el odio, buscamos la solución más rápida para poner fin al conflicto y sufrimiento que supone un divorcio. Al principio lo hacemos sin tener en cuenta lo que le preocupa al niño y con una rotundidad que a largo plazo puede hacernos mucho daño.

Todo padre siempre lucha por darle lo mejor a sus hijos, aunque el estado de alienación emocional en que se encuentra no le permita ver la luz acerca de algo tan evidente como actuar de manera empática con el menor, es decir, ponerse en su lugar, suponer qué es lo que quiere y lo que sería más importante para él. Ante esta situación, ser empático no es nada fácil, puesto que ponerse en su lugar quiere decir “desde su mentalidad de niño”. ¿Hay que volver a pensar cómo un niño? Es difícil, pero como especialistas en inteligencia emocional estamos para ayudarte.

Debemos separar situaciones en las que el niño esté seguro, en todos los aspectos que son prioritarios para él, y una vez lleguemos a ellos, plasmarlos por escrito en el convenio regulador, idéntico en eficacia jurídica que el tradicional judicial.

Este documento no es redactado por un juez, sino por la pareja que se va a divorciar bajo la supervisión del mediador, y recoge además de los aspectos jurídicos, todo tipo de rutinas y aspectos de comportamiento y emocionales de los padres para con el ex cónyuge y los hijos. Planteamos las circunstancias reales que se dan en el día a día y lo plasmamos en un contrato para darle fuerza de ley entre las partes.

Decidimos que una vez al mes iríamos todos al cine“. Cuenta Ana, clienta de Instituto de Coaching. Para nosotros es tan vinculante como la pensión alimenticia, lo plasmamos en el convenio para obligarnos a cumplirlo. “Queríamos que nuestro hijo disfrutara de una actividad con sus padres. Él está encantado y para nosotros es un gesto que cuesta muy poco“.

Es un ejemplo de las distintas claúsulas que el convenio regulador que trabajamos en Instituto de Coaching recoge. Somos abogados y Coaches, y para nosotros la misma importancia tiene un aspecto patrimonial que un aspecto del día día, por pequeño que parezca. Somos profesionales de la inteligencia emocional y la salud afectiva. Esto es novedoso, pero de una importancia capital. Mismo resultado de divorcio que un convenio judicial, pero un proceso muy diferente, tanto en el fondo como en la forma y un resultado radicalmente distinto.

Pero, ¿qué diferencias existen realmente entre un proceso judicial y uno de mediación?
  • Divorcio judicial: Se trabajan los términos del divorcio bajo una demanda redactada por un abogado, y los niños son explorados por un médico forense. Las partes se enfrentan la una a la otra en la sala de vistas del juzgado.
  • Mediación: Se llevan a cabo en nuestras oficinas, sin límite de tiempo, donde cada persona expone sus preocupaciones. Además, el mediador es experto en inteligencia emocional y escucha activa, y prioriza la salud física y emocional de los padres y de los pequeños. No es necesario coincidir con la otra parte.
Niños

Tratamos conceptos como el “nuevo modelo de familia“. ¿Cómo debemos llegar a un acuerdo los días festivos, las jornadas, las vacaciones, las actividades en familia? ¿Comunicación verbal y no verbal con el otro delante de los pequeños?

Padres

En una sesión de coaching de mediación, ambas partes pueden exponer sus posturas y propósitos mediante la conversación. Un experto asesorará y guiará la conversación para llegar a una resolución sin conflictos.

Resultados

La principal diferencia entre un proceso de divorcio judicial y uno de mediación son los resultados. En el primero, la sentencia define un ganador- perdedor, mientras que en el segundo ambas partes llegan a un acuerdo mutuo favorecido por el mediador de ganar-ganar.

En Instituto de coaching nos preocupamos por el bienestar de toda la familia y estamos a vuestra disposición para asesoraros siempre que lo necesitéis.