Los últimos datos del INE nos muestran que los porcentajes de divorcio por la vía de la mediación aumentan frente a los divorcios tradicionales judiciales.

¿Tiene la mediación la misma validez que una sentencia? ¿Cuál es el procedimiento?

Efectivamente, una vez elevado a público ante notario, el acuerdo de mediación tiene la misma validez que una sentencia judicial. El procedimiento a seguir es el siguiente:

  1. Uno de los miembros de la pareja se pone en contacto con el mediador.
  2. Se establece una sesión informativa gratuita donde se ven los siguientes puntos:
  • La duración de las sesiones, entre 1 y 3 meses.
  • El formato de las sesiones, que podrían ser individuales.
  • Cómo es el papel del mediador como experto en inteligencia emocional y resolución de conflictos.
  • La dinámica que se llevará a cabo durante las sesiones, teniendo en cuenta los puntos que cada persona estime, de cualquier índole, dentro del convenio regulador.
  • Redacción del convenio regulador que se elevará a público ante notario para que tenga plenos efectos jurídicos.

¿Qué valor añadido aporta el coaching personal a la mediación familiar?

Ayudamos a cada persona a definir sus objetivos a conseguir y a elaborar un plan de acción en base a estos.  Así, se consigue poner el foco en el resultado a obtener. Nos centramos en lo positivo, gestionando las emociones que nos están bloqueando y que están actuando en nuestra contra.

Con ello, se consigue que el divorcio venga acompañado de un gran sentimiento de tranquilidad y control. De esta manera, evitamos que en el futuro se generen conflictos futuros y que se dirimen ante el juez, asumiendo a las partes en un sufrimiento constante, incluso a caer en depresión, ante las interminables demandas en el juzgado.

Podemos ver como el coaching personal cobra una importancia capital para la elaboración de un convenio regulador que esté alineado con los valores personales de cada cónyuge y del tipo de educación que quiere para sus hijos.

En cuanto a los costes económicos, estos se reducen considerablemente, no solo en el momento del divorcio, sino de cara al futuro, puesto que se evita el vivir en constante contacto con el juzgado para dirimir cuestiones como decidir una extraescolar o cambiar un día de vacaciones por otro.