Los abogados se apuntan al coaching ejecutivo ante los altos índices de estrés y ansiedad generados por la pandemia

El 65% de los abogados/as afirman sufrir estrés y ansiedad, situación que se ha acentuado de forma muy notable en estos meses de pandemia.

El desbordamiento de consultas de los clientes durante y con posterioridad al confinamiento, la acumulación de trabajo y la incertidumbre constante sobre los procedimientos judiciales han llevado a estos profesionales al límite, siendo la puntilla la declaración del mes de agosto hábil, lo que los sumió a muchos en un profundo descontento.

Esta situación que en no pocos casos se ha vuelto insostenible, ha propiciado que los letrados acudan a las sesiones de coaching ejecutivo para recuperar la motivación, y establecer un plan de trabajo para gestionar el estrés y el tiempo. “Sentí que ya no quería ser abogado” decía nuestro cliente Pedro, abogado de familia. “No podía más, estaba desbordado”.

Esta circunstancia se agrava en los abogados más jóvenes, según el artículo publicado en el país el 19 de octubre de 2020 “abogados quemados por el trabajo de durante el Covid». https://cincodias.elpais.com/cincodias/2020/10/16/legal/1602848716_650784.html

El coaching ejecutivo es una relación confidencial y de confianza entre dos personas, el coach y el coachee (cliente) para la mejora en su rendimiento personal y profesional.

El coaching jurídico añade además mentorización, pues se da la circunstancia de que el coach es un letrado con sólida experiencia, que conoce a la perfección la idiosincrasia de la profesión, puede empatizar de esta forma con su cliente y posee herramientas ex profeso.

El coach es el profesional de la acción y la motivación. Y estos son los dos fines que se persiguen en un proceso de coaching:

  1. Acción: Fijar un plan de acción (normalmente mensual), con objetivo semanales y miniobjetivos diarios, donde el propio cliente puede chequear su mejora. Por ejemplo, si quiere conseguir bajar los niveles de estrés, el coach establecerá un plan de acción con unas herramientas que el cliente deberá ir realizando todos los días y llevará un registro de las mismas.  En coaching decimos que para generar un verdadero cambio es fundamental que éste sea a base de pequeños logros diarios mantenidos en el tiempo. Si un avión va de Madrid a Nueva York y cambia solo 2 grados su trayectoria, termina llegando a Alaska. “Desde el comienzo, mi coach estableció tareas muy dinámicas: lecturas, películas y otras directrices que dieron la vuelta a mi estado de ánimo”. Clara, socia de derecho fiscal. «Me gustó poder ponerme en contacto con mi coach entre las sesiones, me sentí acompañada en todo momento, es realmente un entrenamiento.» Josefa, abogada bancaria.
  2. Motivación: Está comprobado que la mayoría de los proyectos que emprendemos fracasan por falta de continuidad. Nos desmotivamos y los dejamos a medias. Ni que decir tiene, que el cambio cuesta. Por esta razón es más importante contar con alguien que se asegure de que no abandonas. “Sentía que la sesión de coaching era la vitamina que necesitaba cuando me venía abajo” Contaba María, abogada laboralista. Carlos, abogado inmobiliario nos confesaba: “¿Cómo íba a acudir a la sesión y decir que no había hecho el plan? ¡Solo por eso, me ponía en marcha!

La figura del profesional del coaching

El coaching es una formación universitaria de postgrado, que comprende el conocimiento de ésta metodología de gestión del cambio, sólida experiencia en la conversación, escucha activa, inteligencia emocional, psicología positiva y habilidades directivas.

El perfil del coach ejecutivo suele ser un profesional con experiencia como directivo/a con equipo a cargo, y el coach jurídico incorpora la abogacía y psicología en su formación y experiencia.

La cronología del proceso de coaching ejecutivo se da en tres momentos temporales.

La primera parte, en sesiones semanales de una hora de duración.

Antes de la pandemia lo habitual eran las sesiones presenciales, siendo las telemáticas excepcionales, solo si el letrado residía en otra ciudad, pero esta tendencia se ha invertido. “Valoro muy positivamente realizar las sesiones desde el despacho. Solo invierto una hora de mi tiempo y puedo seguir trabajando, mucho más motivado, después de la sesión”. Comenta Oscar, abogado penalista. Esta primera parte del proceso suele durar un mes.

La segunda parte, en sesiones quincenales de una hora de duración.

Una vez que ya el coach ha podido establecer la brecha (la diferencia entre la situación actual, dónde está ahora el cliente y la situación deseada o dónde quiere estar) se comienza a elaborar un plan de acción.

Aquí el coach ya ha podido testear al letrado, y conoce lo que le motiva, sus metaprogramas, su sistema de creencias y toda la información fundamental para que el plan de acción funcione. Esta fase puede durar entre 3 y 6 meses.

La tercera fase en sesiones mensuales de una hora de duración.

El coachee o cliente ya ha podido alcanzar la meta que planteó al inicio del proceso de coaching: “Bajar los niveles de estrés”, “gestionar mi enfado en las vistas ante el juez o ante otro compañero”, “recuperar la ilusión y pasión por mi profesión”, “gestionar mejor mi tiempo”, «superar un problema personal». En esta tercera fase, el cliente tiene que ser capaz de implementar por sí mismo todo lo aprendido en lo venidero.

Las sesiones mensuales son una píldora o recordatorio. “Me sentía como nuevo después de 4 meses de coaching, pero me daba miedo volver a sentirme decaído y perder la magia, no quiero dejar la sesión mensual de recuerdo”. Nos relataba Pablo abogado mercantilista. “Pienso seguir haciendo cada mes un plan de acción por mí misma, pero me gusta que mi coach me lo revise y compruebe que está planteado de forma correcta.” Nos decía Marta, abogada especialista en herencias.

Precio de un programa de coaching ejecutivo

Por el mismo precio que cuesta un gimnasio, u otros gastos que contraemos de forma recurrente, este profesional hace que tengas rumbo y que todas las piezas del puzzle de tu vida vuelvan a encajar. Todos deberíamos tener un coach”. Contaba Elisa, abogada de civil y familia.

Patricia Tudó

Patricia Tudó

Patricia Tudó es abogada con 15 años de experiencia como directiva en varias firmas de abogacía. Estudió Psicología en la Universidad Oberta de Catalunya. Máster en Coaching, Inteligencia Emocional y Programación Neurolingüística por la Universidad San Pablo CEU (1500 horas). Master en práctica jurídica (800 h). Mediadora por la Universidad Rey Juan Carlos. Coach certificada por la Asociación Española de Coaching (ASESCO). Miembro de la asociación de Interim Management (AIME). Consultora en RRHH. CEO de Instituto de Coaching Jurídico y Empresa. Dirige un equipo multidisciplinar de profesionales de la abogacía, psicología, ingeniería y economía. Cuentan con 10.000 horas de coaching ejecutivo a directivos y consultoría a sus equipos.

Servicios de coaching jurídico:

1. Al profesional del derecho: Sesiones de coaching ejecutivo para aumentar la productividad personal, profesional, la gestión emocional y las habilidades del abogado.

2. Al despacho, con programas de consultoría sobre neuromarketing, liderazgo, gestión, recursos humanos, mindfulness, legal agile.

3. A sus clientes en la gestión emocional del proceso, en la estrategia procesal y la preparación de la vista.